jueves, 8 de febrero de 2018

Pastos comunes y puesto de Alfaro, Capilla del Niño Dios,

Si alguien considera que la información, fotos o vídeos extraídos de Internet (páginas web, foros, bloggers, etc...) e incluidos en este blogger están violando sus derechos de Copyright o cualquier otro de propiedad intelectual no tienen más que enviarme un mail a alberto.pascualmata@gmail.com.ar, para atender lo más pronto posible su pedido o reclamo. Muchas gracias.

                       Toda publicación la hago después de la introducción de 
                                       "A Güemes, con otra mirada afectiva".

          Barrio Güemes, moderno con huellas del pasado. Hay mucho que decir y mucho que contar, con el aporte del El Libro callejero de Pueblo Nuevo, carteles que recuerdan hechos, personajes de carne y hueso y fantasmas que fueron protagonistas de este pintoresco barrio.
           Mi aporte fue sacar fotos de los carteles en mis paseos que hago por el barrio y así surgió el hacerlo en forma de blogger, a través de mis fotos y bibliografía de consulta ir sumando más información del barrio.
          Donde se nota el paso el paso del tiempo, de lo que fue, lo que es y de las huellas de nuestros pasos a través del tiempo, donde queda una parte de ella, reflejado en sus calles y edificios. Quiero mostrar las historias de vida de ciertos personajes que transitaron sus calles, que lo supe por parte por su gente y otra por los carteles y buscando su historia o leyendas populares, allá y hace tiempo.
          Y será oportunidad para recordar y escribir de aquella historia y de sus personajes que hicieron y dejaron tales como la Pelada de La Cañada, "el Chancho" Benedicto, La Gallina Gigante, el Cabeza Colorada, el Farol, o sucesos que marcaron el barrio.
          También quiero decir y agregar que los límites sobrepasan, porque hay lugares donde las leyendas y personajes que hicieron al barrio más allá del El Abrojal, Pueblo Nuevo y hoy Barrio Güemes que en un tiempo fue más extenso.


                                                        Capilla del Niño Dios
                                                                                 cartel Capilla del Niño Dios, libro callejero de pueblo nuevo




Pastos comunes y puesto de Alfaro

cartel pastos comunes y puesto de Alfaro, libro callejero de pueblo nuevo
Haciendo un poco de Historia sobre el cartel.
En la Iglesia Santo Domingo, (Deán Funes y Avda. Vélez Sarsfield, Córdoba, Capital), resguarda las banderas, trofeos de las Invasiones Inglesas del año 1807 y otra del 1806 del siglo XIX, en época del Virreinato del Río de la Plata.
Las de 1807, prisioneros ingleses fueron enviados por órdenes del rey al interior del país y distribuidos en distintas provincias como Catamarca, San Luis, San Juan y Córdoba.
En Córdoba, el capitán Francisco Ortiz de Ocampo distribuyo al numeroso grupo de ingleses en Alta García, en el colegio anexo a la iglesia que pertenecía a la estancia de Alta Gracia, también en Córdoba, quedaron ingleses, prisioneros por 10 meses donde volvieron a Inglaterra...  

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Segunda Invasiones Inglesas (1807), Bandera del Reg. Green de Sta. Elena (o del Reg. de Infantería N° 95 The Rifle Regiment) capturada durante la segunda invasión inglesa y conservada en la basílica de nato Domingo de la Ciudad de Córdoba.







complejo jesuitico en Alta Garcia. Pcia. Cba. alberto p.m.
Complejo Jesuitico de Alta García en la Provincia de Córdoba 
Iglesia / Basílica Santo Domingo, Córdoba,Capital. alberto p.m.

Iglesia / Basílica Santo Domingo ubicada en esquina Deán Funes y Avda Vélez Sarsfield Córdoba Capital.Iglesia / Basílica Santo Domingo, Córdoba,Capital. alberto p.m. 










CHARLES FOUQUERAY (1869-1959)
La Reconquista de Buenos Aires.

Charles Fouqueray (1869-1956) Reconquista de Bs As














Retrato de la rendición de Bereford ante Santiago de Liniers








Manuel López, argentino, fue gobernador de la provincia de Córdoba durante 17 años. como aliado incondicional de Juan Manuel de Rosas.
Manuel López, solucionó los problemas que habían tenido los Reynafé con el obispo, pero sus relaciones con la iglesia nunca fueron buenas. Autorizó la entrada de los jesuitas y les devolvió una iglesia y un colegio que tenían en la ciudad, pero cerró el seminario y transformó su sede en casa de gobierno. Persiguió sin piedad a los unitarios, a los que encarceló con cualquier excusa y les prohibió ejercer empleos públicos. Pero, al menos es su primer período, fue mucho más humanitario que el gobierno de Paz. No fue un hombre violento, pero enfrentó a sus enemigos con toda firmeza, sin más crueldad que la común en su época. Cuando Facundo Quiroga, fue asesinado en Barranca Yaco, por orden de los Reynafé, se decidió a enfrentar a Estanislao López y sus aliados los Reynafé, a quienes ayudo a capturar. 



ubicación de los carteles. alberto p.m.











                                                                                                                                                  

























































jueves, 25 de enero de 2018

La vieja ciudad del miedo, Alejandro Mareco

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                                       "A Güemes, con otra mirada afectiva".

          Barrio Güemes, moderno con huellas del pasado. Hay mucho que decir y mucho que contar, con el aporte del El Libro callejero de Pueblo Nuevo, carteles que recuerdan hechos, personajes de carne y hueso y fantasmas que fueron protagonistas de este pintoresco barrio.
           Mi aporte fue sacar fotos de los carteles en mis paseos que hago por el barrio y así surgió el hacerlo en forma de blogger, a través de mis fotos y bibliografía de consulta ir sumando más información del barrio.
          Donde se nota el paso el paso del tiempo, de lo que fue, lo que es y de las huellas de nuestros pasos a través del tiempo, donde queda una parte de ella, reflejado en sus calles y edificios. Quiero mostrar las historias de vida de ciertos personajes que transitaron sus calles, que lo supe por parte por su gente y otra por los carteles y buscando su historia o leyendas populares, allá y hace tiempo.
          Y será oportunidad para recordar y escribir de aquella historia y de sus personajes que hicieron y dejaron tales como la Pelada de La Cañada, "el Chancho" Benedicto, La Gallina Gigante, el Cabeza Colorada, el Farol, o sucesos que marcaron el barrio.
          También quiero decir y agregar que los límites sobrepasan, porque hay lugares donde las leyendas y personajes que hicieron al barrio más allá del El Abrojal, Pueblo Nuevo y hoy Barrio Güemes que en un tiempo fue más extenso.



   
montaje del título alberto p.m.                              publicado 12/06/2011
                                    selección página externa/ dirección de emial
    A finales del siglo 19 y principios del 20, la noche cordobesa se hundía en las sombras. Esa espesura tenebrosa sería el cobijo de fantasmas y aparecidos. Entonces, la noche era una espesura intensa, a veces impenetrable. Las sombras abrumaban de misterio a una ciudad aún pueblerina, que no se atrevía a andar más allá de la luz del sol. 
     En aquellos días de finales del siglo 19, los cordobeses no tenían más que lámparas de cebo para alumbrarse en la intimidad, mientras que en las esquinas las farolas a gas de carburo de calcio apenas si alcanzaban un brillo en la penumbra y no iban más allá del Centro. 
El siglo 20 también amaneció cubierto de sombras, y la gente no alcanzaba a guarecerse de los enigmas de las fuerzas insondables, de las presencias impalpables, de los misterios más profundos de la vida y de la muerte. 
Y cuando las tinieblas comenzaban a derramarse sobre el caserío, las palpitaciones se escudaban detrás de los cerrojos y en el silencio se oía latir el pulso de la oscuridad. “Cada barrio, casa, calle y encrucijada tenían su duende, sus fantasmas, su luz mala, sus ruidos siniestros”, contaba La Voz del Interior el 1° de enero de 1926. 
   En ese marco tenebroso y al calor de tantas cosas inexplicables en las que se hundían los misterios de la vida cotidiana, se cocinaban los mitos del imaginario popular cordobés, antes de que la fe en el progreso y en la ciencia como fuente de explicación de las viejas incógnitas fuera dejando atrás un tiempo en el que no sólo se creía en lo que se veía. 
El sitio más estremecido de sombras y de presencias extrañas era la Cañada, cuyo viejo calicanto, erigido en 1671 para contener las funestas inundaciones que traía el arroyo, separaba al Centro de la ciudad de un mundo arrabalero enigmático y temible. “Lugar siniestro en donde nadie se atrevía a penetrar de noche. 
   Era una barriada miserable, el principal foco de la mala vida cordobesa. Proxenetas, rameras y ladrones vivían en los ranchos sucios y desechos. Y se decía que a los osados que penetraban de noche en aquellas calles los asaltaban y robaban, asesinándolos con trinchetas de zapateros y con pedradas de honda”. Así describía en 1906 el escritor Manuel Gálvez al barrio El Abrojal, parte de lo que es hoy el barrio Güemes. Los que siguen son algunos de aquellos portadores de sustos. “La Pelada” de la Cañada. El más célebre de todos los fantasmas de la Córdoba en penumbras. Su comarca de sustos iba desde Pueblo Nuevo (hoy, parte de Güemes) hasta más o menos la intersección con la calle 27 de Abril. 
Según el escritor Azor Grimaut, en Duendes de Córdoba, una versión la describe con un bulto de baja estatura, vestida de luto con un manto que cubría su cabeza y ocultaba su rostro. “Se aparecía en las noches en el calicanto: menudita y con aspecto joven, surgía imprevistamente y acompañaba al transeúnte en su trayecto”. La mujer lloraba mientras seguía al caminante, por eso la señalaban como un “alma en pena”, es decir, un muerto que no había encontrado aún su lugar en el cielo. Si se encontraba cerca de algunos de los faroles que iluminaban el cruce de San Juan y Belgrano, esta extraña aparición se quitaba el velo y ponía al descubierto su rostro cadavérico y cabeza rasurada, características que le dieron a la leyenda la condición de fantasma. Se dice que sólo se aparecía ante hombres solos, sobre todo trasnochadores o calaveras, jugadores y gente de mala vida. Cuando los veía llegar cantaba un enigmático estribillo: “Quico llámalo a Perico; Caco, llámalo a Don Marcos”. 
Era más bien un fantasma de invierno que de verano. Es que en la temporada del frío, cuando las campanas de la iglesia Santo Domingo daban las 8 de la noche, puertas y ventanas de los alrededores del calicanto se clausuraban. Al día siguiente, todavía con las tinieblas sin evaporarse, muchas mujeres iban a la misa del alba dando rodeos para no tropezarse con “la Pelada”, y siempre con un rezo en la boca. 
   Ni los policías a caballo se atrevían a incursionar en las sombras de la zona. A veces, los sábados se armaba algún grupo de hombres dispuestos a encontrar al fantasma y resolver el misterio. Hasta que un día ya no volvió a aparecer. Acaso fueron por las oraciones de las mujeres que pedían paz para su alma en pena y tranquilidad para la propia. O tal vez fue la luz, que vino a espantar los misterios.



viernes, 19 de enero de 2018

La Pelada por Alejandra Correas Vázquez

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                       Toda publicación la hago después de la introducción de 
                                       "A Güemes, con otra mirada afectiva".

          Barrio Güemes, moderno con huellas del pasado. Hay mucho que decir y mucho que contar, con el aporte del El Libro callejero de Pueblo Nuevo, carteles que recuerdan hechos, personajes de carne y hueso y fantasmas que fueron protagonistas de este pintoresco barrio.
           Mi aporte fue sacar fotos de los carteles en mis paseos que hago por el barrio y así surgió el hacerlo en forma de blogger, a través de mis fotos y bibliografía de consulta ir sumando más información del barrio.
          Donde se nota el paso el paso del tiempo, de lo que fue, lo que es y de las huellas de nuestros pasos a través del tiempo, donde queda una parte de ella, reflejado en sus calles y edificios. Quiero mostrar las historias de vida de ciertos personajes que transitaron sus calles, que lo supe por parte por su gente y otra por los carteles y buscando su historia o leyendas populares, allá y hace tiempo.
          Y será oportunidad para recordar y escribir de aquella historia y de sus personajes que hicieron y dejaron tales como la Pelada de La Cañada, "el Chancho" Benedicto, La Gallina Gigante, el Cabeza Colorada, el Farol, o sucesos que marcaron el barrio.
          También quiero decir y agregar que los límites sobrepasan, porque hay lugares donde las leyendas y personajes que hicieron al barrio más allá del El Abrojal, Pueblo Nuevo y hoy Barrio Güemes que en un tiempo fue más extenso. 



   publicado 13/05/2010
selección página externa/ dirección de emial


(Fantasma mítico, leyenda cordobesa, ciudad argentina)

            Aquella mañana dedicábase la policía a desalojar Peladas de la vereda de La Cañada, pues era noche anterior al Día del Estudiante (21 de septiembre) el cual había dado lugar a numerosos asados serranos...Tanto como a guitarreadas nocturnas en los domicilios céntricos -especialmente del mentado Barrio Clínicas estudiantil -adonde concentrábanse en mayoría los jóvenes universitarios, siempre dispuestos a una alegría contagiosa
¡Y por lo tanto!...de acuerdo al ritual proliferación de Peladas matutinas. O sea, estudiantes universitarios ataviados como el fantasma de la "Pelada de la Cañada".
La noche tibia que daba final al invierno y comienzo a los exámenes finales o a la preparación de los mismos, era la indicada para el primer brindis y el último, por un tiempo prudencial. De tal modo ellos no habían querido terminar sus festejos primaverales, sin el ritual estudiantil de salir disfrazados de Peladas. 
Cara blanca muy embadurnada por crema, harina, maicena o alguna pintura inofensiva. Los ojos bordeados de carbón o vaselina negra al igual que la boca... ¡Rostro de Calavera!...
Ropa femenina más bien obscura, más bien con toallas colgando o una larga salida de baño de los abuelos, como también algún cubrecamas liviano arrollado desde el cuello que les permitiera correr, zapatos femeninos o zapatillas fáciles de transitar para huir de las persecuciones policiales... 
Y una voz de mujer imitada a grititos agudos:
¡Estoy tan triste... dame un consuelo!
cuando la victima era una jovencita madrugadora rumbo a la escuela y a la que ellos perseguían por las calles pudiéndole galantear zafadamente, escondidos en este anonimato.
Las mascaritas también gustaban asustar a las ancianas de misa de 6 hs, moviendo las caderas muy femeninamente luego de largos ensayos, y haciendo que su osamenta masculina resultara ridícula mientras iban riendo ruidosamente, como una comparsa de Carnaval salida de contexto, donde los únicos que se divertían eran ellos.
Pero con esta inventiva vitalizaban un folklore cordobés por todos comentado, que tenía su espacio propio -inclusive- en los diarios. Desde el puente de Boulevard San Juan has el puente de Humberto Primo... todo ese largo escenario de ellos.
Los canas (los policías) ya les conocían este derrotero y cuando recibían alguna llamada desde la sacristía de una iglesia -generalmente por medio del Sacristán quien quería dejar libre el camino para que sus viejas volvieran en paz a sus domicilios- los uniformados buscaban un coche, dos caballos con jinetes... ¡Y a llevarlos a la comisaría!.. hasta que alguien los retirara de allí.
Y tal aconteció esa madrugada desde Humberto Primo hacia arriba ya habían llegado a atrapar una media docena de estudiantes disfrazadas de Peladas de la Cañada... cuando de pronto vieron a su alcance al séptimo (de la docena completa de muchachos que había salido aquel amanecer luego del festín estudiantil, para asustar a las ancianas iglesieras y a las bellas niñas del secundario).
Los muchachos en realidad ya estaban agotados, semidormidos, semipasados de jarana ininterrumpida y sentados en ese vehículo policial -custodiado por dos jinetes cansados- reían copiosamente hasta dejar de correr lágrimas conservando casi afónicos, en la compañía cómplice del canita que los vigilaba. Extendidos y adormilados convidábanse con un pucho o sea un resto de cigarrillo común. Irían ahora como otras veces hasta la comisaría para cebar mate al Cabo... y a volver lo antes posible (recogidos por un pariente o un profesor comprensivo) pues los exámenes se avecinaban y había que preparar todas las bolillas.
¡Es la Pelada!  ...¡La  ...Pelada! gritó el primer uniformado que iba delante de todos montado en su caballo ¡Por supuesto!... otra pelada o pelado... ¡qué más da! contestóle el jefe de la partida malhumorado, por aquella tarea que no revestía ningún interés profesional para él ¡Paremos... Paremos! ...¡Es la Pelada! ... PELADA ... ¡Sí! ¡Sí! El jefe de policial asomó entonces su cabeza fuera del coche pues ya nadie le obedecía. La figura femenina de obscura y larga vestimenta caminaba sobre la vereda en el borde de La Cañada casi junto a ellos, a la altura donde el murallón de piedra se une con el Boulevard San Juan...
Y todos la veían desplazarse serenamente. No evidenciaba prisa ni temor por la patrulla policial y lentamente cruzó el puente hasta desaparecer frente a todos: en El Abrojal.
¡Y quién podía a esas horas de semipenumbra con aquella vestimenta internarse en El Abrojal? un predio cubierto de ramaje donde la ciudad de Córdoba concluía en aquellos tiempos...
Sólo la verdadera Pelada de la Cañada!
Canas y estudiantes quedaron petrificados como estatuas de sal... Y el tupido Abrojal... esa célebre tierra de nadie... se cerró detrás de aquella figura delgada que contorneaba sus caderas, con movimientos ondulantes dentro de su larga y obscura vestimenta, no sin que antes volviese la cabeza para que todos ellos pudieran confirmar, que tenía cara de: ¡Calavera!
¡La vieron de verdad a esa distancia y con esa penumbra? Lo único cierto es que el Cabo en la Comisaría se quedó sin nadie que le cebara mate, pues ni siquiera sus canitas regresaron. Ni el jefe de la partida. Ni pudo conocerse quiénes eran aquellos estudiantes disfrazados de Peladas, que habían visto con sus propios ojos, a la verdadera Pelada.
¿Fueron testigos reales?
Quizás esto fueron posible en un mundo citadino de antaño donde el Calicanto o Cañada tenía su hegemonía popular. Los niños jugaban de día sobre sus veredones. Los doctores caminaban mostrándose muy erectos por esa Cañada, rumbo al Palacio Tribulanicio. Las ancianas iban a misa de 6 hs. caminando por allí. Las jovencitas cruzaban raudas por ella, los diarieros madrugadores atravesaban sus puentes voceando noticias nuevas... Esa era La Cañada diaria. La de todos los cordobeses, que habitaban en una ciudad casi colonial cuando los semáforos y el transito eran un mundo enloquecido aún por llegar. Cuando las ciudades argentinas gozaban de la calma chicha del Cono Sur, distante y ajeno todavía al convulsionado mundo de hoy.
Pero allí esa mañana en la Comisaría, el Cabo estaba solo... la pava fría, el mate seco... y los canas ausentes sin aviso. Todo habían huido a sus domicilios -con caballos incluso- en un estado de chucho que les duró el día entero. No se registró nunca ningún incidente malo que pudiera recordarse con respecto a dicha Pelada de La Cañada, era motivo de disfraces y de juegos... ¡Pero producía un pánico irrefrenable!... Y tenía su domicilio propio en:
                                    ¡EL ABROJAL !  
      

jueves, 11 de enero de 2018

Captura de la falsa Pelada,

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          Barrio Güemes, moderno con huellas del pasado. Hay mucho que decir y mucho que contar, con el aporte del El Libro callejero de Pueblo Nuevo, carteles que recuerdan hechos, personajes de carne y hueso y fantasmas que fueron protagonistas de este pintoresco barrio.
           Mi aporte fue sacar fotos de los carteles en mis paseos que hago por el barrio y así surgió el hacerlo en forma de blogger, a través de mis fotos y bibliografía de consulta ir sumando más información del barrio.
          Donde se nota el paso el paso del tiempo, de lo que fue, lo que es y de las huellas de nuestros pasos a través del tiempo, donde queda una parte de ella, reflejado en sus calles y edificios. Quiero mostrar las historias de vida de ciertos personajes que transitaron sus calles, que lo supe por parte por su gente y otra por los carteles y buscando su historia o leyendas populares, allá y hace tiempo.
          Y será oportunidad para recordar y escribir de aquella historia y de sus personajes que hicieron y dejaron tales como la Pelada de La Cañada, "el Chancho" Benedicto, La Gallina Gigante, el Cabeza Colorada, el Farol, o sucesos que marcaron el barrio.
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Captura de la falsa Pelada

cartel captura de la falsa pelada. libro callejero de pueblo nuevo.


El dibujo(desconocido autor) y foto de alberto p.m.
Sobre sus márgenes se tejieron diversas leyendas y mitos, como la de "La Pelada de La Cañada", famoso fantasma de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Las cinco esquinas (Belgrano esq Montevideo) son emblemáticas dentro del entorno de Pueblo Nuevo. Se la describía como una mujer calva, de baja estatura, asustaba a los trasnochados que volvían a sus casas orillando El Abrojal, intentándolos envolver con una túnica blanca. Algunos dicen que se trataba de una niña pequeña en estatura; otros de una mujer que, con tétrica vestimenta, solicitaba la comunicación con los vecinos que ocasionalmente transitaban por sus dominios con el temor de toparse con ella. Según la versiones, podía estar vestida de colores negros o blancos; pero de todas maneras se relacionaba con gimoteos y llantos, ya que quizás nadie la comprendía por no querer escucharla. Lo cierto, es que hoy, los viejos lugareños, tratan de no invadir su territorio.
Aunque algunos comentaban que no solo asustaba, sino que a veces exigía dinero, joyas o lo que su victima llevara encima. Era "algo más" que un fantasma.

...Parece, "pelada" que sola anduviste
junto a la Cañada,
Como un alma triste,
¡! Clamando oraciones ¡!
¡Velas y novedades!
Viejas devociones para "almas en pena"
Ya casi olvidadas,
que al fin conseguiste
Y, entonces, "Pelada", por eso, te fuiste.

 Fragmento de Ancua(1949) de Azor Grimaut.





ubicación del cartel. montevideo y bva san juan. alberto.p.m

jueves, 4 de enero de 2018

Resto del Calicanto, Inundaciones de La Cañada

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          Barrio Güemes, moderno con huellas del pasado. Hay mucho que decir y mucho que contar, con el aporte del El Libro callejero de Pueblo Nuevo, carteles que recuerdan hechos, personajes de carne y hueso y fantasmas que fueron protagonistas de este pintoresco barrio.
           Mi aporte fue sacar fotos de los carteles en mis paseos que hago por el barrio y así surgió el hacerlo en forma de blogger, a través de mis fotos y bibliografía de consulta ir sumando más información del barrio.
          Donde se nota el paso el paso del tiempo, de lo que fue, lo que es y de las huellas de nuestros pasos a través del tiempo, donde queda una parte de ella, reflejado en sus calles y edificios. Quiero mostrar las historias de vida de ciertos personajes que transitaron sus calles, que lo supe por parte por su gente y otra por los carteles y buscando su historia o leyendas populares, allá y hace tiempo.
          Y será oportunidad para recordar y escribir de aquella historia y de sus personajes que hicieron y dejaron tales como la Pelada de La Cañada, "el Chancho" Benedicto, La Gallina Gigante, el Cabeza Colorada, el Farol, o sucesos que marcaron el barrio.
          También quiero decir y agregar que los límites sobrepasan, porque hay lugares donde las leyendas y personajes que hicieron al barrio más allá del El Abrojal, Pueblo Nuevo y hoy Barrio Güemes que en un tiempo fue más extenso. 

Resto de Calicanto


cartel resto del calicanto. el libro callejero de pueblo nuevo

         

   

Imagen del Archivo Fotográfico de Córdoba

foto del resto del calicanto. bva. san juan. alberto p.m.La Voz, diario de Córdoba


Afortunadamente, el paso de los años hizo que todos esos mitos y creencias o leyendas fueron quedando en la memoria colectiva como parte del anecdotario cordobés y de los símbolos más representativos de nuestra ciudad y del barrio. Su antiguo muro, Calicanto, (Bvd. San Juan y Marcelo T. Alvear y Belgrano) fue inmortalizado en los versos de "Luna Cautiva", zamba del  Chango Rodríguez.


resto del antiguo calicanto. bvda san juan y belgrano. foto alberto p.m." Y divisé tu rancho a orilla del camino
a donde los jazmines tejieron un altar
al pie del Calicanto la luna cuando pasa
peinó mi serenata la cresta del sauzal"





Inundaciones de la Cañada 

cartel inundaciones de la cañada. libro callejero de pueblo nuevo







                                                                                                    Inundaciones de ayer...
Inundación de La Cañada el 20 de diciembre de 1890. Foto: LaVoz/ ArchivoEn los archivos de La Voz del Interior se pueden cuantificar decenas de crónicas sobre muerte a causa de las inundaciones, con los ríos que desbordan y crecidas que arrastran a personas, una vivienda que se desmorona sobre alguien o electrocutados en un día de lluvias. Los archivos históricos señalan que la inundación más antigua fue en febrero 1671. Fue en La Cañada y dejó 14 muertos.
Inundación de 1915, la imagen corresponde a las cercanías del actual cruce de las calles Belgrano y Bulevard San Juan. Colección de Antonio NovelloMás de 200 años más tarde, ya hay fotografías que dan una dimensión del temporal que azotó la ciudad de Córdoba el 19 de diciembre de 1890. En tiempos del gobernador Eleazar Garzón y del intendente Luis Revol, La Cañada volvió a inundar la ciudad tras una intensa lluvia. En sólo 4 horas cayeron 200 milímetros de agua. Esa vez hubo dos centenares de muertos y los daños materiales fueron cuantiosos, por lo que se constituyó  en unas de las peores tragedias naturales que vivió la ciudad de Córdoba.
    La Cañada volvió a hacer estragos el 15 de enero de 1939 cuando esa tarde cayeron en pocos minutos 100 milímetros y el "inofensivo arroyo volvió a convertirse en una fiera indomable que arrastró personas, árboles, muebles, carruajes,  animales de tiro y todo lo que halló a su paso", según indican las crónicas periodísticas. El saldo fue de muertos y numerosos heridos.
La inundación además de los ranchos de El Abrojal, borró del mapa los adoquines de madera que tapizaban las calles céntricas, un emblema de la Córdoba de antaño que ya no se volvería a ver.


ubicación de los carteles. inundación m.t.de alvear al 600 y resto del calicanto bva san juan y la cañada. alberto p. m.











Leyenda o legado del Santo "Cura Gaucho" Brochero, que nos dejo...

Pablo II con Brochero "el pastor con olor a oveja" Los Milagros Brochero recibiendo a... Su leyenda ó legado del Cura Brochero, t...

A Güemes con otra mirada afectiva.